21 de mayo de 2013
La libertad de los horarios esclavos
Curioso cómo se aprovechan más las horas libres cuando se tienen, es
decir, cuando trabajas unas horas determinadas del día y por tanto dispones de
otras horas limitadas a las que llamar ocio. Curioso, digo, porque conlleva necesitar la “esclavitud” de los horarios para liberar nuestro tiempo libre y
aprovecharlo en toda su amplitud. Tendrá que ver también con eso de que sólo se aprecia lo que se tiene cuando se pierde. O no.
18 de mayo de 2013
Territorio McDonalds
Soy consciente de que la sobrerracionalización del mundo no tiene marcha atrás (gracias, McDonalds, sin ti no hubiera sido posible) pero lo de los festivales de música ha alcanzado ya límites grotescos hasta con la propia esencia del acontecimiento. Querida organización de TERRITORIOS SEVILLA: si dos personas juntas hablan al mismo tiempo no se entiende lo que dice ninguna de las dos porque se mezclan las palabras de una y de otra. Lo mismo pasa cuando pones dos escenarios demasiado juntos (la fusión musical consiste en otra cosa). Pero tranquilos, como el abono era barato, no nos importa, seguiremos acudiendo fielmente a hacer media hora de cola para poder beber una cerveza mientras el arte nos entra por un oido y también por el otro. Es en estas ocasiones cuando se agradecería llevar sombrero. Para poder quitárselo.
16 de mayo de 2013
Prohibido entrar sin pantalones, Juan Bonilla
Había que enseñarle el lenguaje del futuro a los
nuevos lectores [...] arrebatarles el poder de contar historias a los que las
contaban.
Negarse a admitir la superioridad moral de quien manda
y da órdenes precisas acerca de cómo vivir, cómo amar, cómo comportarse, qué
leer, qué aplaudir, cómo vestirse. Había que ehcar abajo todo eso, destruir
todos los detalles del mundo heredado e inventar un nuevo territorio de
libertad absoluta [...] Librar a la humanidad entera de la esclavitud en la que
vivía, librarla de la aplastante rutina, de los amores averiados que se
consumían sin pasión, del aburrimiento anestesiante, de la pobreza conformista,
librarla en fin de la Realidad, ese invento de la Autoridad Competente.
Esa cobardía de grabar sólo lo que existía, documentar lo que
vemos a diario para reproducir meramente una realidad a todas luces
insatisfactoria y patética, renunciar a la creación de nuevos mundos que
trajeran nuevas verdades y que dejaran al Futuro, el ansiado Futuro, sin esa
condición de ser apenas el lugar donde nos espera nuestra muerte.
Gente rara
No hay horarios, ten en cuenta que puede surgir
algo las 24 horas del día. Afectará a tu vida personal, claro, es complicado
no llevarse el trabajo a casa, no seguir pensando en ello mientras estás
cenando o viendo la televisión. Bueno, trabajarías solo todo el tiempo, no
tendrías a nadie con quien echar un cigarrillo o tomar un café en los
descansos. Sí, hay opciones de ascender, siempre que tengas paciencia, es un
camino largo, los hay que han trabajado treinta años o más hasta ser
reconocidos. ¿Salario? ¿Cómo salario? No hay salario. ¿Oiga? ¿Hola? Joder, yo
no sé qué quieren estos escritores...
9 de mayo de 2013
Cine y literatura, hasta el infinito y más allá
A partir de este mes empiezo a colaborar con el periódico digital TRIBUNA INTERPRETATIVA. Este es el texto de mi primer artículo, publicado el 8/05/2013:
Mucho se ha escrito sobre
la relación entre estas dos artes clásicas. Cine y literatura, literatura y
cine, ambos se dan la mano a menudo en busca del fondo que hay detrás de toda
forma: la historia. Para ello cuentan, entre otras, con dos herramientas
principales: la palabra y la imagen, si bien ambas se entremezclan en la mente
del lector y el espectador, en la actualidad fundidos en uno debido a la
presencia masiva de las pantallas y lo audiovisual en nuestra vida cotidiana.
Pareja de hecho hace mucho tiempo, no parece probable que el cine y literatura
vayan a separar sus caminos. Todo lo contrario.
Tanto monta
Desde
la aparición del invento de los hermanos Lumière, el cine ha ido
aumentando de manera progresiva su influencia en la literatura. Más allá de la
novelización de películas o series, es sobre todo en la estructura y en la
mirada en donde más se nota ese ascendente. Igual que sucedería más tarde con
la llegada de la televisión y ahora ha ocurrido con Internet, el cine modificó
la interpretación de la realidad y nuestra relación con ella, y por tanto, la
manera de representarla en las ficciones literarias. Así, del mismo modo que
anteriormente la literatura había contribuido a dar forma al lenguaje
cinematográfico, el cine ha dejado su huella en la literatura gracias a esa
evolución tanto en la manera de mirar como en la de contar y entender lo que
vemos.
Monta tanto
La
influencia de la literatura en el cine se centra más, en apariencia, en la
adaptación concreta del contenido, pero no sólo. Ya D.W.Griffith y Sergei
Eisenstein, considerados los padres de la narrativa y el montaje
cinematográficos, reconocieron la influencia que ejerció en sus películas la obra
de Charles
Dickens (uno de los escritores más adaptados), sobre todo en cuanto a la
estructura y el lenguaje. Es decir: la manera de contar, más allá de lo que
contaban.
Son innumerables las películas
basadas en libros u obras literarias. Más de las que pensamos. En el mes de
mayo, hasta cuatro estrenos de la cartelera serán una adaptación literaria: 360,
de Fernando Meirelles (obra teatral La ronda, de Artur Schnitzler), La
mula de Michael Radford (novela de Juan Eslava Galán), La Estrella
de Alberto Aranda (novela de Belén Carmona) y Hijo de Caín de Jesús
Monllaó Plana (novela de Ignacio García-Valiño).
Todos podemos reconocer que Ana Karenina (2013),
la última versión de Joe Wright, está basada en la obra de Tolstoi,
o que Di Caprio interpreta al millonario imaginado por Scott
Fitzgerald en El
Gran Gatsby (2013). Son clásicos, libros ya conocidos antes que las
películas, por más que estas puedan aumentar la difusión de aquellos. Pero qué
ocurre con tantos libros que también son la base de tantas películas y sin
embargo no son tan (re)conocidos.
A
lo largo de la historia del cine, son muchos los casos de obras literarias
“engullidas” por el alcance y la fama de la película a la que dieron origen de
una u otra manera. Algunos ejemplos: Perdición (1944), el
clásico del cine negro de Billy Wilder, viene de la novela Double
Indemnity (Pacto de sangre en España), de James M. Cain. Uno de los nuestros
(1990), de Scorsese, está basada en un ensayo de Nicholas Pileggi,
Wiseguy (1986). Y un caso “extremo”, El milagro de Ana Sullivan
(1962), película dirigida por Arthur Penn y basada en la obra teatral
homónima de William Gibson (guionista de la película), que a su vez es
una versión de Story of my life, la autobiografía escrita por Helen
Keller, la protagonista de la historia real.
Si
avanzamos más en el tiempo, sin salir de nuestras fronteras, encontramos
también muchos ejemplos, como La piel que habito
(2011), de Almodovar, inspirada en la novela Tarántula (2003), del francés Jonquet
Thirrey. O La lengua de las mariposas
(1999), de José Luis Cuerda, basada en tres cuentos del libro de Manuel Rivas ¿Qué me quieres, amor?De todo esto podríamos sacar una pequeña conclusión
(positiva, si se quiere) sobre la literatura: influye más de lo que podría
parecer, aunque no sea de una manera directa y (re)conocida. Está a kilómetros
de distancia de afectar a la sociedad como lo hacía en siglos anteriores, y no
hay duda de que está a años luz de ser tan protagonista como el propio cine, y
no digamos ya la televisión, a la hora de formar gustos y opiniones. Pero lo
cierto es que la literatura sigue estando ahí, sembrando historias que luego
germinan en pantalla grande o pequeña, de una forma más o menos explícita, de
una manera más o menos libre, acertada o equivocada, aunque luego los flashes y
los premios deslumbren otros orgullos y las críticas y buena parte del público
olvidemos el origen de todo aquello.
13 de abril de 2013
15 de marzo de 2013
14 de marzo de 2013
13 de marzo de 2013
12 de marzo de 2013
Nota mental
Que no se tenga un trabajo fijo remunerado no significa que no se pueda trabajar de forma temporal o que no se trabaje, aunque sea sin cobrar. Y que no se trabaje ni siquiera gratis no significa que se tengan que aguantar determinadas gilipolleces... ni mucho menos significa que no tengas nada que hacer en la vida. Esta mentalidad, muy extendida incluso de forma inconsciente, es la que empuja a muchos al desánimo y la desesperación. Póngámonos a ello, dejemos a un lado la empleabilidad y la rentabilidad de la cuenta corriente como baremo para calibrar y desarrollar las relaciones sociales, incluso las personales. Si no, luego no nos escandalicemos de las consecuencias. No todo es culpa de la crisis.
9 de marzo de 2013
Financistas
Ideas y proyectos tengo muchos, como todos. Lo que falta, como decía el otro, son financistas.
Pensar
No hay ningún recurso al que un hombre no va a recurrir para
evitar el verdadero trabajo de pensar.
7 de marzo de 2013
Como Está la Cosa: Incidente 1º Caso 253
Cortometraje escrito y dirigido por Guillermo Barbarov, con la actuación estelar de mi colega y mentor literario, el gran Alejandro Pérez Perano, que interpreta al Señor 147
Cinco minutitos de realidad laboral
Cinco minutitos de realidad laboral
27 de febrero de 2013
5 de febrero de 2013
La penúltima verdad de Mariano "Yancy"
Esta foto del "pantallazo de Rajoy" me recuerda a una novela cojonuda de Dick en la que un tipo llamado Yancy, un robot con aspecto humano, es el encargado de dirigirse e informar a los ciudadanos (que viven en búnkeres subterráneos) de lo que ocurre en la superficie, todo mentira, ficciones recreadas para mantener engañados y bajo tierra a los humanos.
29 de enero de 2013
23 de enero de 2013
21 de enero de 2013
Argo... pero muy poco
No sé por qué, creía que ARGO iba a tirar más (para bien) de esa
capacidad universal del cine para re-crear la Historia, para aportar y extender visiones del pasado que, en muchos casos, terminan por ser la única visión que
mucha gente tiene de un determinado acontecimiento histórico, político, bélico.
No sé por qué, creía que Affleck le iba a contar a los
estadounidenses y al resto del mundo, o al menos todo lo que uno puede contar
en un par de horas, la auténtica historia de EEUU con Irán a lo largo de cuarenta años, más allá de algún que otro chiste y de la voz en off (cinco minutos
de metraje, como mucho), elementos que, aunque sí que “cuentan algo más”,
chocan con el mayor impacto emocional y la capacidad evocatoria de las
imágenes, que no paran de decirle al espectador, simulando la tradicional
política exterior de EEUU, quiénes son, según su mentalidad, los
buenos-racionales y quiénes los malos-fanáticos.
No sé por qué, pensé que Affleck, en la siempre
controvertida tensión entre conocimiento y entretenimiento, iba a decantarse
más por lo primero, aunque no renunciase a lo segundo.
No sé por qué, mientras veía la peli, no paraba de
acordarme de “Spy game” y de pensar que sólo se ha cambiado China por Irán, Ben
Affleck por Brad Pitt y Bryan Cranston por Robert Redford.
No sé por qué, pensé que Affleck no se plantearía hacer
una peli de domingo por la tarde en Antena 3.
No sé por qué, pensé que
Affleck no nos regalaría una media hora final tan manida, tan simple, tan
prototípica, tan “sentimentaloide”, tan “americanada”.
7 de enero de 2013
La feliz utilidad de la mentira
La
verdad es valiosa en sí misma, no sólo porque quizá pueda servir a algún
propósito utilitario u optimista. La verdad no es menos por ser deprimente, e
ignorarla o suprimirla porque puede no hacernos felices es un comportamiento
estúpido.
EDAD OSCURA AMERICANA. LA FASE FINAL DEL IMPERIO, Morris Berman
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