5 de febrero de 2013

La penúltima verdad de Mariano "Yancy"


Esta foto del "pantallazo de Rajoy" me recuerda a una novela cojonuda de Dick en la que un tipo llamado Yancy, un robot con aspecto humano, es el encargado de dirigirse e informar a los ciudadanos (que viven en búnkeres subterráneos) de lo que ocurre en la superficie, todo mentira, ficciones recreadas para mantener engañados y bajo tierra a los humanos.




21 de enero de 2013

Argo... pero muy poco



No sé por qué, creía que ARGO iba a tirar más (para bien) de esa capacidad universal del cine para re-crear la Historia, para aportar y extender visiones del pasado que, en muchos casos, terminan por ser la única visión que mucha gente tiene de un determinado acontecimiento histórico, político, bélico. 

No sé por qué, creía que Affleck le iba a contar a los estadounidenses y al resto del mundo, o al menos todo lo que uno puede contar en un par de horas, la auténtica historia de EEUU con Irán a lo largo de cuarenta años, más allá de algún que otro chiste y de la voz en off (cinco minutos de metraje, como mucho), elementos que, aunque sí que “cuentan algo más”, chocan con el mayor impacto emocional y la capacidad evocatoria de las imágenes, que no paran de decirle al espectador, simulando la tradicional política exterior de EEUU, quiénes son, según su mentalidad, los buenos-racionales y quiénes los malos-fanáticos. 

No sé por qué, pensé que Affleck, en la siempre controvertida tensión entre conocimiento y entretenimiento, iba a decantarse más por lo primero, aunque no renunciase a lo segundo.

No sé por qué, mientras veía la peli, no paraba de acordarme de “Spy game” y de pensar que sólo se ha cambiado China por Irán, Ben Affleck por Brad Pitt y Bryan Cranston por Robert Redford.

No sé por qué, pensé que Affleck no se plantearía hacer una peli de domingo por la tarde en Antena 3.

No sé por qué, pensé que Affleck no nos regalaría una media hora final tan manida, tan simple, tan prototípica, tan “sentimentaloide”, tan “americanada”.

Como en tantas ocasiones, me equivocaba.

7 de enero de 2013

La feliz utilidad de la mentira


La verdad es valiosa en sí misma, no sólo porque quizá pueda servir a algún propósito utilitario u optimista. La verdad no es menos por ser deprimente, e ignorarla o suprimirla porque puede no hacernos felices es un comportamiento estúpido.

EDAD OSCURA AMERICANA. LA FASE FINAL DEL IMPERIO, Morris Berman

12 de diciembre de 2012

El polvo total

El arte de buscar la cópula perfecta entre el fondo y la forma, la realidad y la ficción, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino, el conocimiento y el entretenimiento. Esto debe de ser la obra que aspire a la perfección y la inmortalidad: EL POLVO TOTAL


Foto de Ariel Wangstein

Pican, luego escribo

Puede que estas últimas hayan sido las 48 horas de mi vida durante las que más he escrito y menos he dormido. Para no volverme loco con las obras del vecino (lleva un mes seguido picando) y la consecuente falta de sueño y de tranquilidad sonora, he encontrado una frase de manual barato de autoayuda: no son horas que pierdo de dormir, son horas que le gano a la novela. Por el momento algo ayuda, aunque claro, lo que más influye es el hallazgo de la música ideal para sobrellevar "la picada" y no ir a tirarle la casa entera de golpe al amigo. Hete aquí:

21 de noviembre de 2012

Periodistas sin límites


Al señor Ramón Pérez-Maura, director adjunto de ABC, le indigna especialmente que se llame “empresario” a Miguel Ángel Flores (Madrid Arena). Dice Pérez-Maura que Flores es un sinvergüenza y un desalmado (lo es), como mucho un "promotor", pero no un empresario, y que llamarlo así perjudica a los demás empresarios honrados, trabajadores y profesionales. Es decir, de alguna forma, no le gusta que en este caso paguen justos por pecadores, que se confunda la parte con el todo: no le gusta que una visión parcial e interesada de la actualidad desemboque en una cierta manipulación informativa que a su vez tenga como consecuencia una percepción falsa y contaminada de la realidad.

Al señor Leo Mares, director único de este párrafo, además de no gustarle hablar en tercera persona de sí mismo (no se volverá a repetir), le indigna especialmente que Ramón Pérez-Maura se dé cuenta ahora, cuando le tocan los empresarios, de lo que hace todos los días su periódico con otros colectivos como los trabajadores asalariados, los parados, los estudiantes, los ciudadanos que se manifiestan o cualquiera que no comulgue con sus ideas.

Aplique esa especial indignación a su trabajo, señor Pérez Maura, y hágalo de manera justa (con todos los colectivos), no interesada. O no se indigne tanto públicamente, que me da la risa. Y que no se note tanto la campaña para exculpar de responsabilidades al ayuntamiento. Que hay muertos. Y límites.

15 de noviembre de 2012

Epidemia periodística


Periodistas que en lugar de tratar su enfermedad mental en privado se dedican a propagarla en público. Lo más triste es que demasiados ciudadanos siguen picando y contagiándose. Y así todos enfermos.

26 de octubre de 2012

La voluntad contaminante

A menudo muchos políticos, y los inevitables “periodistas-megáfono” empotrados que pululan a su alrededor, se refugian tras la buena voluntad o la supuesta inevitabilidad de una decisión (“queríamos lo mejor para el país, no había otra opción”) para que las causas ideológicas de esa decisión no sean vistas como tales y las consecuencias no sean ni siquiera criticadas, mucho menos de manera negativa. Una actitud hábil. Cínica. Un contaminante más que añadir a la discusión política y el debate público, ya de por sí mezquinos en el fondo y cutres en las formas. Otro motivo de orgullo.

Medusa, de Menéndez Salmón

Mientras algunos tratan de escribir la gran novela americana, un escritor gijonés y silencioso se ha marcado una gran novela europea. Con 152 páginas bastan. Bien por Menéndez Salmón. Una vez más.

Mostrar el mundo tal y como sucede pero introduciendo un levísimo desajuste en él [...] que dinamita desde dentro lo que la imagen sugiere y por el contrario ayuda a revelar, con una rara intensidad, lo que la imagen esconde. Ensuciar el velo levemente para transparentar lo que el velo oculta.

Los niños que mueren sin ver el mar/ Los niños que mueren/ antes de que sus dientes florezcan. / Los niños que mueren/ sin pronunciar palabra alguna./ Los niños que pasan/ del blando prólogo de la placenta/ al negro epílogo de la tierra/ sin leer lo que estaba escrito en el libro.

El mar se lo llevará todo [...] Ese mar mercurial que es a la vez cauterio y herida, que en su mansa o devoradora intensidad prohíbe a quien lo contempla cualquier sensación se sentirse perdurable [...] El mar es la prueba de que no sólo Dios no existe, sino de que el hombre pasará.

La guerra, para los que como Kunts son cobardes por naturaleza, es el atajo idóneo para llegar al lugar que hace tiempo la muerte les tenía reservado

A menudo son las personas que pasan, y no las que permanecen, las que juegan un papel decisivo en nuestra vidas [...] Precisamente porque la vida no las gastó, porque su memoria, para lo bueno y para lo malo, permanece a salvo del paso del tiempo, que todo lo ensucia

25 de octubre de 2012

Consecuencias y descontentos


Cuando empecé a votar a finales de los años noventa, se había conseguido sacar de la política a buena parte de una generación cuando apenas estábamos entrando, sobre todo entre los votantes del sector que se autoconsideraba de izquierdas y que en muchos casos heredaba el voto socialista de sus padres; recuerdo frases tan ridículas como “apolítico pero entendido”. Había dinero. Por entonces se pasaba de la política y de vez en cuando nos manifestábamos haciendo botellón y viendo un concierto. Había que salir a la calle, era el momento de divertirse: de votar en blanco, nulo o no votar. Consecuencias parlamentarias: ocho años de gobierno del PP, desde 1996 hasta 2004, los cuatro últimos con mayoría absoluta.

Tiempo después, más o menos tras cinco años de gobierno del PSOE, con la llegada de la crisis, muchos miembros de aquella generación (acompañados de otras) empezaron a optar, a tiempo si uno sufre de optimismo, tarde si uno es pesimista, por lo contrario a lo que habían defendido cuando eran más jóvenes: luchar contra la desidia política. No hay dinero. Ahora reclamamos participación, nos manifestamos sin botellón contra el recorte de derechos, no nos sentimos representados. Hay que tomar la calle, es el momento de luchar: de votar en blanco, nulo o no votar. Consecuencias parlamentarias: cuatro años (llevamos uno) de gobierno del PP, con mayoría absoluta. Más las comunidades autónomas.

Se supone -quizás me equivoque, ruego corrección- que el futuro ideal o el objetivo último de votar o votar en blanco o nulo es que llegue un momento en el que estas opciones sean más escogidas que el voto por alguno de los partidos que se presentan a las elecciones, con lo que, entonces sí y de manera indiscutible (hasta la portada de La Razón lo diría), el parlamento electo no estaría legitimado.  Admitiendo que las tres opciones son maneras de protestar contra un sistema que se cree ilegítimo, en 2004, la abstención, el voto en blanco o el voto nulo fue la opción de casi 9,1 millones de personas de los 34,5 millones que podían votar (o no). En 2008 fueron 9,6 millones de casi 35. En 2011, el año pasado, 11,8 millones de 35,8. Prácticamente un tercio de los ciudadanos. Casi tres millones más que ocho años atrás. 
En las elecciones gallegas, más recientes aunque no comparables con las generales, han optado por la abstención, el voto en blanco o el nulo 908.560 personas de 2,3 millones que tenían derecho a voto. En las elecciones vascas, 610.932 de poco más de 1,7 millones. De nuevo, en los dos casos hay poco más de un tercio de votantes gallegos y vascos que han optado –deduzco- por deslegitimar el sistema y todos los partidos parlamentarios con su elección.

Aunque todo puede suceder en la viña política y en esto, es obvio, influyen múltiples factores de variado pelaje, podría decirse que estamos lejos de deslegitimar el sistema político de representación únicamente mediante la abstención, el voto en blanco y el voto nulo. Consecuencias parlamentarias: pareciera que uno de los dos partidos mayoritarios fuera a perpetuarse en el poder y el otro fuera a desaparecer. Ninguna de las dos es buena perspectiva, creo, más allá de lo que piense cada cual respecto a uno y otro. Al menos no sería buena perspectiva en las circunstancias actuales (que no son nuevas), con todo un espectro ideológico unificado en torno a unas mismas siglas mientras que el espectro contrario se diluye parlamentariamente entre varias opciones posibles y la abstención, el voto nulo o el voto en blanco, tres opciones éstas últimas que, para bien o para mal, no cuentan en el reparto parlamentario, un reparto claramente injusto y que fomenta el bipartidismo, sí, pero es el reparto que hay, nos guste o no. Y no tiene visos de cambiar. No si quienes pueden cambiarlo son quienes salen beneficiados. No con la presión ciudadana actual.

¿Sirve de algo esa elección no sólo como forma de protesta sino, lo que es más importante, como herramienta de cambio y transformación? ¿Sirve para lo que se pretende al no votar o votar en blanco o nulo? ¿Cuántos de quienes hayan optado últimamente por una de estas tres están contentos con las consecuencias políticas, sociales y económicas que se derivan de su elección en las elecciones? ¿Cuántos de ellos están dispuestos, vista la evolución histórica del voto, a esperar unas décadas más (gobernados por quienes no consideramos representantes nuestros) para que el tercio del electorado que por ahora se abstiene o vota en blanco o nulo se convierta en una mayoría suficiente para deslegitimar el sistema y la ley electorales? ¿Y si eso no sucede nunca? No lo sé. Pregunto. Me lo pregunto. Si mañana tuviese que votar (o no), no sabría lo que hacer.

Dudo, luego posteo.

9 de octubre de 2012

TURISTIA

Hasta ahí puedo leer. Bueno, escribir.

7 de octubre de 2012

La Tercera Guerra Mundial

"Some time ago a crazy dream came to me
I dreamt I was walkin' into World War Three
I went to the doctor the very next day
To see what kinda words he could say.
He said it was a bad dream.
I wouldn't worry about it none, though
They were my own dreams and they're only in my head".

Encogimiento

No sé si es por la música (Fix you, Coldplay), por algunas frases, porque son periodistas, porque me pilló el día tonto o porque Sorkin es buenísimo manipulando emociones, pero joder con el final del cuarto capítulo de “The newsroom”. Se te encoge todo.