17 de septiembre de 2010

Tierra de escritores

Viaje a Dublín la próxima semana.
Alive alive oh!
¿Consejos y/o recomendaciones?




27 de agosto de 2010

Antipoética de la localización

Le preguntan a Woody Allen por el lugar en el que rodará su próxima película. Y él contesta: Todavía no lo sé. Tengo que hablarlo con mi mujer.

18 de agosto de 2010

Nostalgia


Suele creerse que la nostalgia es el ánimo de quien parte, de quien recuerda un lugar del cual se aleja. En realidad lo nostálgico es lo contrario. Mientras viajamos apenas hay tiempo para el recuerdo. Nuestros ojos están llenos. Nuestro músculos, cansados. Y sólo quedan fuerzas para seguir moviéndonos. Hacer maletas nos obliga a suspender el pasado. El tiempo resbala por la piel del viajero. Para el sedentario, en cambio, el tiempo pasa lento y deja huella. La quietud es el motor del recuerdo. La nostalgia recae en quien se queda. No hay nada que nos deje tan pensativos como acudir a una estación a despedir a otro, quedarnos viendo un transporte que se hace pequeño hasta desaparecer. ¿Cuál de los dos desaparece?


Andrés Neuman, en Cómo viajar sin ver.

23 de julio de 2010

Preguntas y respuestas

Hay escritores que responden preguntas y escritores que las plantean. Los primeros paren novelas; los segundos, cuentos.
Julio Ramón Ribeyro



22 de julio de 2010

Presentación


Dicen de este hombre que nació muy delgado y con bizquera, en un barrio de clase media de una Sevilla que aún veía la televisión en blanco y negro. Escribió su primera novela (inédita) mientras hacía la mili y desde entonces busca historias que contar. Se llama Salvador Navarro y hoy presenta la novela que le convirtió en finalista del Premio Luis Berenguer.

Ciudad: Sevilla
Lugar: FNAC
Hora: 20 h.

Se titula No te supe perder (Guadalturia, 2010), y la historia merece mucho la pena (y la alegría). Es una especie de novela negra perversa, con el maltrato como hilo conductor, donde lo importante no es tanto la acción, que también, como los personajes. Puede que Yann, uno de ellos, el que llena todo el libro, aparezca por la presentación. Estaremos atentos.


20 de julio de 2010

Cuerdas, tabaco y bocatas

No os fiéis de los grupos que no rompen cuerdas.

La frase es de Javier Vielba, compositor, cantante y guitarrista de Arizona Baby, con quienes tuve el placer de compartir la final del Mundial después de escucharlos tocar en Mojácar, en un bar cerquita de la playa, el Pachamama Rock. Tremendo lo que hay que andar para conseguir un paquete de tabaco con el que celebrar la victoria (menos mal que me acompañó el señor Hermo). Noche inolvidable (una vez más, se me puso la piel de gallina cuando el señor Marrón empezó con X´d out). Por cierto, Arizona va a ser el grupo que cierre el festival Músicos en la Naturaleza, donde va a tocar un tal Mark Knopfler.
Os dejo con un vídeo del concierto que dieron el día anterior en el Pulpop, al que también tuve el gusto de asistir (saludos chancleteros). El tema se conoce popularmente como "Bocata me comí". Escuchad y veréis.



19 de julio de 2010

Cuenta propia

Hay escritores que son síntoma de su tiempo y otros que son testigos. La clasificación es de Chirbes, don Rafael, que prefiere ser de los testigos. Para él un escritor tiene que ser una especie de alarma que alerte a la sociedad de los males de su época, esos males que el poder trata de ocultar (lo consigue). Todo poder es malo, dice, hay que escapar de sus garras, aunque no sea fácil. Pero un escritor no es un político, no tiene que prometer el paraíso en la tierra. Un escritor no es un cura, no tiene que prometer la vida eterna. Un escritor no es un psiquiatra, no tiene que ayudar a la gente a resolver sus problemas mentales con consejos mejor o peor escritos. Qué es entonces un escritor, podemos preguntarnos, cuál es su función social. Chirbes opina que en la actualidad, ninguna, o no la que debería. Me remito a Max Aub, citado y admirado por Chirbes (también valenciano), para tratar de encontrar una respuesta. Dice Aub en El laberinto mágico: Hoy se ha olvidado mucho, dentro de poco se habrá olvidado todo. Claro está que, a pesar de todo, siempre queda algo en el aire. Ese algo es lo que persigue el escritor. La literatura es una especie de memoria del olvido, de todo eso, como dice Vila-Matas en su Bartleby y compañía, sobre lo que la mirada contemporánea, cada día más inmoral, pretende deslizarse con la más absoluta indiferencia. Escribimos para un improbable futuro desde un presente que se agarra al pasado más o menos inventado. Vivimos en el aire. Y este aire es más respirable cuando se leen libros como el de Chirbes (Anagrama, 2010).
Da gusto encontrarse con un punto de vista tan refrescante. Y la frescura no viene de la mano de la juventud ni va vestida de atractivos colores (Chirbes tiene 61 años y parece sacado de la puerta de una casa de pueblo), lo que podría indicarnos lo relativa que es la edad, y más si hablamos de la edad literaria.



En uno de los textos, el autor hace referencia a una frase de Víctor Hugo: La revolución es pasar de la retórica a la realidad. Es decir, añade Chirbes, hay que contar lo que hay, mal que les pese a los políticos, reyes, primeros ministros, escritores, clérigos y papas, mal que les pese a quienes se sienten hijos privilegiados de una gran patria o de patrias chiquitas. Este es el espíritu del libro y el espíritu de este testigo de su tiempo. Uno de los motores de su escritura, me atrevo a conjeturar: contar lo que hay, lo que hubo, para entre otras cosas, saber lo que seguramente habrá. Y saberlo por cuenta propia.
El libro nos pasea por un amplio recorrido de lugares que va desde alguno de los maestros del autor, Fernando de Rojas (brillante el ensayo sobre el lenguaje del autor de La Celestina), Cervantes, Galdós (a quien reivindica con fervor argumentado), hasta escritores que fueron sus contemporáneos, como Martín Gaite (su locutora) o Vázquez Montalbán, sin olvidar todo tipo de consideraciones literarias (y sobre la escritura) del pelaje más variado. Pero los textos que, en mi opinión, tienen más fuerza del libro son los titulados De qué memoria hablamos y Una nueva legitimidad. Son un claro ejemplo de eso que llamamos pensamiento crítico. Suponen una perspectiva a la que no solemos asomarnos. Son dos textos que debería leer todo el mundo, en especial algunos (no daré nombres), por aquello que decíamos de la cuenta propia con la que deberíamos pensar. Pero sobre todo, y parafraseando al otro gran Iniesta (Robe), hay que leerlos porque abren las mentes socialadormecidas y ensanchan el alma, sin necesidad de que tiemblen las montañas. Y dejan claro que Chirbes prefiere ser un indio antes que un importante abogado. Testigo antes que síntoma. Escritor antes que esclavo.



Algunas frases del libro:

Una ficción lograda encarna la subjetividad de una época.

...la convicción de que sólo la fuerza de una idea puede ayudarnos a seguir adelante en un mundo en el que todo es inseguro y hostil; cuyo sentido no se encuentra, sino que se construye (sobre la herencia de El Quijote)

Habría que cumplir con la obligación de contar nuestro tiempo, meter el bisturí en lo que este tiempo aún no ha resuelto -o ha traicionado- de aquel, y en lo que tiene de específico.



16 de julio de 2010

Microrrelatos inconscientes (I)

TIEMPO
Con todas nuestra fuerzas hemos luchado para que no llegase el invierno. Nos hemos agarrado a todas las horas tibias, y a cada puesta de sol hemos procurado sujetarlo en el cielo todavía un poco, pero ha sido inútil. Ayer por la tarde el sol se ha puesto irrevocablemente en un enredo de niebla sucia, de chimeneas y de cables, y esta mañana es invierno.

Primo Levi, en Si esto es un hombre

30 de junio de 2010

Piglia y la nouvelle

Se habla mucho de la novela, se habla menos del cuento y no se habla nada de la nouvelle o novela corta. Hay grandes libros que pertenecen –o podrían pertenecer- a este género. Pedro Páramo de Rulfo, El gran Gatsby de Fitzgerald, La invención de Morel de Bioy Casares o Los papeles de Aspern de Henry James, son algunos de los ejemplos más conocidos. Ricardo Piglia (Argentina, 1940), uno de los autores que más han teorizado sobre el cuento (conocido es su análisis de las dos historias de un relato) y sobre la nouvelle, añade a la lista de clásicos de la novela corta dos narraciones que no suelen incluirse en este género: El perseguidor de Cortázar (cuento) y El corazón de las tinieblas de Conrad (novela). Y entre los escritores contemporáneos, podríamos citar al también argentino César Aira como uno de los más firmes exponentes de un género que recibe aún menos focos que el cuento.
Piglia aporta una pequeña tesis sobre el tema en el prólogo de El arquero inmóvil (Páginas de espuma, 2006). La particularidad de la nouvelle como género reside, para el escritor argentino, en la distinción entre tres formas de conocimiento que nos ayudan a formar la intriga de una historia: el enigma, el misterio y el secreto. En los tres casos hay una información que desconocemos. La diferencia está en la causa de ese desconocimiento: el enigma porque hay que descifrarlo, el misterio porque no hay una explicación lógica, y el secreto porque alguien no nos da esa información que queremos conocer. En torno a uno de estos tres elementos (o dos de ellos, o los tres) se estructura toda nouvelle, y en realidad, podríamos añadir que toda historia.
Un aspecto clave que comparten las mejores novelas cortas es lo que Piglia llama el narrador débil, que surgió a finales del siglo XIX, en paralelo a la más citada irrupción del yo y al fin del narrador omnisciente (Joyce, Proust). Se trata de un narrador que titubea, que duda, que narra una historia que no termina de comprender: un secreto que no termina de conocer, aunque pueda intuirse. Un narrador que cuenta una historia que no es la suya, con lo que es importante que sepamos qué es lo que lo impulsa a contar esa historia. En el caso de la novela de Rulfo, por ejemplo, las primeras líneas son definitivas en este sentido: Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo cuando ella muriera.
Como en todo género, se hace necesario una especie de ideólogo. Piglia propone a Henry James y su casa de la ficción: el narrador pasa por delante de una casa que tiene las ventanas iluminadas y ve una escena, ve a un hombre y a una mujer que se besan, por ejemplo, y trata de entender qué pasa ahí, o qué podría pasar, y con esa percepción parcial empieza a averiguar, a construir la historia.

Room Tourists, de Edward Hopper

23 de junio de 2010

La cabeza del narrador

Con el paso del tiempo, a veces me es difícil diferenciar lo vivido de lo soñado y de lo inventado. Todo pertenece a la misma nebulosa.
Rosa Montero, en el curso Lecciones y maestros organizado por la Fundación Santillana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Curiosidades

Escribo en google: “Libro sobre...”. Estas son las opciones que me aparecen para continuar la frase:

- Zapatero
- maestría en glifos
- Aznar
- Carrillo
- Belén Esteban
- Guardiola
- Facebook
- mitología griega
- El Corte Inglés
- Perdidos

En cambio, si escribo “Libros sobre...” (en plural), estas son las opciones:

- vampiros
- la guerra civil española
- mitología griega
- el holocausto
- Egipto
- la Segunda Guerra Mundial
- drogas
- embarazo
- Zapatero
- vampiros y amor (sic)


Conclusiones:

- Con las bobadas que se lía uno...

- No sé lo que es una “maestría en glifos”.

- No entiendo por qué una persona busca un libro sobre El Corte Inglés. Entendería que lo buscara en El Corte Inglés (si no hay más remedio) o bajo El Corte Inglés (en el aparcamiento).

- También escapa a mi entendimiento por qué a alguien le interesa un libro sobre Belén Esteban. O bajo Belén Esteban, contra Belén Esteban, para Belén Esteban, desde Belén Esteban, con Belén Esteban... Estoy pensando que, al poner tantas veces el nombre de Belén Esteban, puede que aparezca mi blog como primer resultado cuando alguien busque “Belén Esteban”(aunque como no aparece en el título)... Por el momento, de tanto escribir Belén Esteban, ya casi me parece el nombre de alguien de quien nunca he oído hablar, como cuando repites muchas veces una palabra y te acaba resultando extraña. ¿Belén Esteban? No la conozco. No creo que haya ningún súbdito español (sincero) capaz de responder eso.

- Aparecen en ambas listas Zapatero y la mitología griega.
Puedo imaginar al presidente sentado a la cabecera del Olimpo, sábana en ristre: a un lado, los sindicatos; al otro, la patronal.
Por otra parte, llama la atención tanto interés por la figura del presidente y de los dioses griegos en un país que en la actualidad parece (mayoritariamente) católico y anti-Zapatero. Esto puede ser porque los que responden a esas encuestas no se meten en Internet a buscar “libros sobre”, sino “libros contra”. O puede ser por otra cosa.

- Cuando los internautas buscamos un libro sobre algo, uno sólo, podríamos decir que es por curiosidad*: en este caso, según las búsquedas en google, en general nos interesan los nombres propios, las figuras públicas (y en particular, las más brillantes). En cambio, cuando buscamos más de un libro, podríamos decir que nos mueve un interés que va más allá de la curiosidad, queremos más información, contrastar, etc: en este caso, según las búsquedas en google, nos interesan amplitudes que van más allá de un único individuo-personaje y afectan o tratan de colectivos.

- La primera lista es un perfecto resumen de país, o de lo que le interesa a eso que hemos dado en llamar opinión pública, en este orden posiblemente: los chascarrillos, el fútbol, las series televisivas-americanas, las redes sociales, los políticos (que no la política)...


20 de junio de 2010

Apenas una gota más

¿Por qué no iba yo a sumarme a la incesante tormenta de aniversarios que se celebran cada día, casi cada hora? Ayer se cumplieron dos años de la presentación de El abrazo de piedra en Sevilla (al final fue la única presentación). Quizás lo dejé demasiado solo, pero ya no hay vuelta atrás. No me guarda rencor, me conoce mejor que nadie. Por lo visto está bien, me llegó una carta suya a comienzos de año. Dice que no puede quejarse. Ha logrado colarse en un buen número de estanterías, mesitas de noche, bolsos, se metió en un tren hacia Lisboa, y en otro hacia París, incluso llegó al otro lado del charco después de un largo viaje. Según me contaba en su carta (escueta, testamentaria), ha aprendido mucho en estos dos años. Me preguntaba que para cuándo ese hermanito tan esperado. No sabría contestarle. Cómo decirle que va a nacer diferente a los demás. Cómo explicarle el miedo a lo desconocido, a lo prematuro.
Si quieres conocer a mi segundo primer hijo, pincha aquí. Él lo haría por ti.
Para los que queráis conocer al tercero, paciencia (infinita).

Evolución de un niño entre los 19 y los 24 meses, según la web Cosas de la Infancia: Logra mayor control de su cuerpo, se levanta y se sienta con mayor facilidad, camina con mejor coordinación de costado y hacia atrás, puede correr, girar y detenerse sin caerse. No dice nada de si puede ya desarrollar alergia al polvo, que es lo importante.

19 de junio de 2010

Insomnio, de Chivite (IV)

EL PESIMISMO
En cierto modo, admiro a los optimistas [...] Pero hay una cosa que no soporto de ellos: que se burlen de mi pesimismo. Que lo interpreten como una debilidad. O como una anomalía. Y que traten de reconvenirme y corregirme [...] Ser pesimista es lo coherente. Pero los optimistas no lo ven tan negro. O, sencillamente, cambian de canal en el momento oportuno.
Creen que el pesimista es alguien que sufre un extraño desarreglo. Lo observan con piedad. Y están convencidos de conocer el remedio adecuado [...] Ignoran que el optimismo no puede enseñarse. Que no es educable.
Los optimistas son criaturas [...] muy beneficiosas para la conservación del equilibrio emocional de la especie: digieren gran parte de la maldad que hay en el mundo y la hacen desaparecer en silencio [...] Y eso es algo que nunca dejará de admirarme. Porque, si se fijan bien, los más acérrimos defensores del optimismo suelen ser, paradójicamente, aquellos con los que más duramente se ceba el infortunio.
En cualquier caso, penar que todo está bien (o que si no lo está, pronto se arreglará) tiene que resultar agradable, no digo que no. Y muy sano [...] Los pesimistas solemos tener problemas de estómago.


(capítulo 70)

16 de junio de 2010

Insomnio, de Chivite (III)

LA FELICIDAD
Por supuesto que al final siempre nos sentimos solos y un poco decepcionados. Pero ése no es el problema. Eso es, sencillamente, inevitable. Además, la soledad no tiene por qué ser tan terrible. El verdadero problema ahora es la felicidad. Esa obsesión. La maldita felicidad ha adquirido un protagonismo asombroso. En particular, como cuestión permanentemente irresuelta. Como algo inaplazable y urgente.
Tengo la impresión de que todo el mundo anda ahora muy preocupado con su felicidad. Alguien, alguno de esos avispados filósofos de masas, ha estado por ahí diciendo que tenemos la obligación de ser felices, y ha organizado una buena. De modo que ves a toda esa gente preguntándose: ¿soy feliz?, ¿soy realmente feliz?, ¿qué se supone que debería hacer ahora, más temprano que tarde, para ser todavía más feliz de lo que soy? Les ves haciéndose esa clase de preguntas y no puedes menos que pensar que aquí está fallando algo.

(Capítulo 29: de la felicidad)

13 de junio de 2010

Insomnio, de Chivite (II)

LA PATRIA
Aunque la palabra patria suele tener a menudo feos compañeros de parranda. Por un lado, esas ceremonias insufribles donde se recitan poemas y se entonan cancioncillas (o bien penosamente tiernas o bien demasiado feroces). Y, por otro, la empedernida jauría de patriotas que enarbolan estandartes, gritan ¡viva! Y hacen exhibiciones de puntería. Esto vale, desde luego, para todas las patrias. Es más bien lamentable, pero siempre ha sido igual.
(Capítulo 21: de la nostalgia)


LO SIENTO: no sé cómo hacer para que que no me edite los videos cortados por la mitad de la pantalla... ¿O sólo me pasa a mí?

8 de junio de 2010

La escritura: ¿afición o trabajo?

La respuesta mayoritaria, por suerte y por desgracia, se encuentra en una pregunta que alguien le hace a un escritor en algún lugar del mundo en estos momentos: ¿Pero vives de lo que escribes o trabajas en algo?

6 de junio de 2010

Castán y Holiday

Es definitvo: este tío escribe de puta madre. Es muy bueno. Hablo de Carlos Castán. Su último libro, Sólo de lo perdido, me ha parecido aún mejor que Museo de la soledad y Frío de vivir. Tiene un peligro Castán, el mismo que tiene Billie Holiday (recuerdos para Salva): pueden atraparte en su dolor. Entonces te sientes perdido en el planeta y en los días que se suceden como las espinas de una corona (La baba y el carmín). Te has convertido en uno de sus personajes.

5 de junio de 2010

Tu vida sin ti

Tu vida es siempre la de alguien más.

Lo dice Luis Magrinyà en una entrevista en El País. Me da rabia citar la misma frase con la que el periodista titula la entrevista en el periódico, pero ha sido inconsciente, y la frase me parece buenísima. Magrinyá acaba de publicar su último libro, Habitación doble. Y ha decidido grabar un vídeo promocional, gesto muy poco habitual pero que en un futuro cercano puede convertirse en cotidiano para los escritores. En fin, otros tiempos. Quizá mejores. Yo, desde luego, prefiero un vídeo como este a una monótona presentación en la que se repiten una y otra vez las mismas sentencias dogmáticas cargadas de lugares ya comunes de tan usados.

4 de junio de 2010

Delibes y el Campo Grande


El escritor y periodista Ramón García (nada que ver con el de las campanadas) es autor de una biografía de Delibes titulada El quiosco de los helados (Destino, 2005) en honor al lugar por donde los dos escritores, autor y biografiado, pasearon juntos durante treinta años.



Es sabido que Delibes era un enamorado del Campo Grande. Le gustaba especialmente el entorno de la Fuente de la Fama y la Fuente del Libro, en donde era fácil verlo leyendo el periódico o recogiendo las hojas secas que empezaban a caer de los árboles, quizás con la mirada de una ardilla clavada en el cogote, o secundado por uno de esos bellos monstruos de cuento oriental que pueblan el jardín.




En uno de esos paseos entre escritores, Delibes declaró que había pocos lugares en el mundo tan apacibles y gustosos como este parque nuestro. García le dijo:
-¿En el mundo has dicho?
Y Delibes respondió:
- En el mundo he dicho.