21 de septiembre de 2015

Cuando colgarse el oro es cuestión de recuerdos

Artículo en Negratinta sobre España, el Eurobasket y el BA-LON-CES-TO

"Una de las sensaciones basketeras que está grabada en mi memoria es el frío de aquellos madrugones infantiles para jugar al aire libre castellano, en invierno, sobre cemento, sin importar nieblas ni lloviznas mientras las suelas no empezaran a resbalar. Había que tener muchas ganas de jugar al baloncesto para hacerlo en esas condiciones. Las manos ateridas, violáceos los dedos y rojas las mejillas. Una caída era sinónimo de sangre y mercromina. Pero daba igual: eran más fuertes las ganas de jugar. Ya llegaría el día de poder botar bien el balón en parqué, con gradas, con marcador, con un aro que no..."