31 de marzo de 2016

El día que Lalo me dio su enorme mano (y un chándal)


 Hoy recuerdo en Negratinta al gran Lalo García:

En Valladolid, quien más quien menos se cruzó alguna vez con él. Es una ciudad pequeña y Lalo era el ídolo basquetero local, el hombre de casa. En mi caso, compartimos ascensor más de una vez, estando él ya retirado. Vivía en el mismo edificio que mi madre. Yo me dedicaba a saludar y mirar al suelo, como todo el mundo en un ascensor hasta que llegaron los móviles. Nunca me atreví a recordarle las otras dos ocasiones en que habíamos coincidido. Una fue en un campamento del Fórum en Burgo de Osma, en uno de aquellos veranos adolescentes que parecían durar toda una vida. Lalo fue un día para hacer un entrenamiento con algunos de los mayores (eso que ahora se llama master class). Tuve la suerte de que me corrigiera en un par de ocasiones, no recuerdo por qué. Pero seguro que lo hizo con una sonrisa. Porque Lalo era un... SEGUIR LEYENDO